A comienzos de 2026, Microsoft publicó una de las actualizaciones más relevantes de Windows 11 desde el ciclo 23H2, centrada no solo en ajustes visuales, sino en una revisión profunda de los componentes internos del sistema. La nueva versión apuesta por una integración más amplia de inteligencia artificial, optimización del rendimiento, refuerzo de la seguridad y mejoras estructurales que no siempre son evidentes a primera vista. A continuación se presenta un análisis detallado de los cambios reales, su impacto en el uso diario y aquellas novedades menos visibles que pueden resultar decisivas.
Uno de los cambios más notorios es la ampliación de funciones basadas en inteligencia artificial dentro del sistema. Sobre la base de Copilot, Microsoft ha integrado asistencia contextual en el Explorador de archivos, en Configuración y en la búsqueda del sistema. Ahora es posible realizar consultas en lenguaje natural para localizar documentos mediante descripciones en lugar de depender exclusivamente del nombre exacto del archivo.
La aplicación Configuración incorpora un módulo de solución de problemas asistido por IA. El usuario puede describir una incidencia con palabras sencillas y el sistema sugiere rutas de configuración relevantes o posibles soluciones automatizadas. Esto reduce el tiempo necesario para resolver problemas comunes sin eliminar el control manual para usuarios avanzados.
Además, en equipos compatibles con unidades de procesamiento neuronal (NPU), determinadas tareas de Copilot se ejecutan de forma local. Esto mejora la velocidad de respuesta y reduce la dependencia de la nube, lo que supone una ventaja adicional en términos de privacidad.
Copilot ha dejado de ser simplemente una barra lateral para convertirse en una capa más integrada dentro del entorno de trabajo. Permite resumir documentos abiertos o generar esquemas estructurados sin necesidad de cambiar de aplicación. Estas funciones son opcionales y claramente identificadas, respondiendo a las preocupaciones sobre automatización forzada.
El sistema de indexación de búsqueda ha sido optimizado para consumir menos recursos en segundo plano. En equipos modernos, esto se traduce en menor uso de CPU durante procesos de indexación intensiva y en una experiencia más fluida mientras se trabaja con múltiples aplicaciones.
El historial del portapapeles ahora incorpora capacidades semánticas cuando se activan funciones de IA. Los elementos copiados pueden clasificarse por tipo y recuperarse mediante descripciones contextuales, lo que mejora significativamente la eficiencia en tareas de edición o análisis de datos.
La actualización introduce mejoras medibles en el rendimiento, especialmente en procesadores con arquitectura híbrida. El sistema distribuye de manera más eficiente las cargas entre núcleos de alto rendimiento y núcleos de eficiencia, lo que beneficia a portátiles equipados con procesadores Intel Core Ultra o AMD Ryzen AI de última generación.
La gestión del almacenamiento también ha sido revisada. Windows realiza ahora tareas de mantenimiento en segundo plano teniendo en cuenta el desgaste de las unidades SSD, reduciendo operaciones innecesarias y mejorando la longevidad del hardware.
En el ámbito del gaming, se han introducido optimizaciones en DirectStorage que reducen los tiempos de carga en títulos compatibles. Además, las herramientas de calibración Auto HDR han sido ajustadas para ofrecer una representación más precisa en pantallas HDR de alta frecuencia.
La administración de la batería ha sido refinada, especialmente en dispositivos basados en arquitectura ARM. El control de procesos en segundo plano es más granular, lo que reduce el consumo energético sin afectar el rendimiento de aplicaciones activas.
El programa de compatibilidad de hardware se ha ampliado para dispositivos certificados en 2026. Windows Update distingue con mayor claridad entre parches de seguridad, actualizaciones de funciones y controladores opcionales, ofreciendo mayor control al usuario.
Los mecanismos de restauración del sistema han sido reforzados. En caso de fallo durante una actualización importante, el proceso de reversión es más rápido y reduce el riesgo de errores residuales en la configuración.

La seguridad sigue siendo un pilar central. Microsoft ha reforzado la protección a nivel del kernel frente a ataques basados en memoria, reduciendo vulnerabilidades explotables mediante técnicas avanzadas.
La integración de Windows Hello y Credential Guard ha mejorado, especialmente en escenarios de autenticación sin contraseña. El soporte para passkeys está más extendido en el sistema, alineándose con la tendencia global hacia métodos de acceso más seguros.
El panel de privacidad ha sido reorganizado para ofrecer mayor transparencia sobre permisos de aplicaciones. Ahora es posible consultar registros más detallados sobre el uso de cámara, micrófono y ubicación directamente desde Configuración.
Se han aplicado ajustes sutiles en la barra de tareas, mejorando la fluidez de animaciones y reduciendo la latencia en configuraciones con múltiples monitores.
La conectividad inalámbrica también ha sido optimizada, con mejoras en la gestión de redes Wi-Fi 6E y Wi-Fi 7. La recuperación tras pérdidas breves de señal es más rápida y estable.
Por último, las herramientas de accesibilidad han evolucionado. Live Captions amplía la compatibilidad de idiomas y el control por voz funciona con mayor fiabilidad incluso en escenarios con conexión limitada.