Opción Resizable BAR

BIOS/UEFI en 2026: 12 ajustes que realmente afectan a los FPS y la estabilidad (y qué no tocar)

En 2026, la mayoría de los PC gaming ya son “lo bastante rápidos” sobre el papel, y aun así siguen apareciendo tirones, 1% lows irregulares y algún que otro cuelgue que parece culpa del driver, pero empieza mucho antes: en el firmware. La BIOS/UEFI es donde se definen las reglas de boost del procesador, el entrenamiento de la memoria y el comportamiento de PCIe antes de que Windows cargue. La clave está en distinguir qué opciones de verdad mejoran la consistencia del tiempo de fotograma y cuáles solo añaden calor, reinicios en bucle o inestabilidad silenciosa.

CPU y memoria: los ajustes que deciden la suavidad antes incluso de abrir un juego

El ajuste 1 es el perfil de RAM: XMP (muy habitual en kits para Intel) o EXPO (frecuente en AMD). Dejar la DDR5 a velocidades por defecto puede limitar los mínimos de FPS y hacer que el frame time sea más irregular en títulos exigentes de CPU, pero activar el perfil también es la forma más rápida de descubrir un controlador de memoria justo o un kit poco estable. Si activas XMP/EXPO y aparecen fallos raros, no saltes directamente a “la RAM está rota”: prueba un paso menos de frecuencia (por ejemplo, de 6000 a 5600), o mantén el perfil y relaja uno o dos timings en vez de aumentar voltajes a ciegas. La mayoría de fabricantes explican dónde activar el perfil, aunque los nombres de menú cambien.

Los ajustes 2–4 son el trío de estabilidad para DDR5: voltaje DRAM, voltaje relacionado con SoC/IMC (el nombre varía según marca) y el comportamiento del entrenamiento de memoria. En 2026, es tentador activar funciones de arranque rápido, pero los atajos de entrenamiento pueden crear una falsa sensación de seguridad (“arranca, así que está bien”). En muchas placas AM5, opciones como Memory Context Restore acortan el arranque, pero pueden ser sensibles según el kit y la madurez de la BIOS; en comunidades de fabricantes se suele tratar Memory Context Restore junto con Power Down Enable en lugar de tocar uno al azar. Por otro lado, el voltaje del SoC merece respeto: demasiado bajo puede provocar fallos de entrenamiento, demasiado alto puede aumentar el riesgo a largo plazo y generar problemas aleatorios; varias actualizaciones recientes han puesto el foco en mejorar compatibilidad y estabilidad ajustando precisamente ese comportamiento.

Los ajustes 5–6 viven en controles de potencia y boost de CPU: límites de potencia en Intel (a menudo PL1/PL2 o “Turbo Power”) y Precision Boost Overdrive más Curve Optimiser en AMD. Para jugar, el objetivo no es el pico de un benchmark, sino un boost estable en cargas reales. Si tu sistema es estable pero va muy caliente y baja frecuencias en mitad de una sesión, unos límites razonables y una curva negativa moderada pueden reducir picos térmicos y sostener mejor el boost, lo que a menudo mejora los 1% lows más que perseguir una cifra de all-core. El “qué no tocar” aquí es claro: no combines undervolt agresivo con límites de potencia elevados y des por hecho que una prueba rápida de 10 minutos vale; ese cóctel suele pasar cargas ligeras y fallar tras una hora de juego.

Una forma práctica de ajustar sin convertir el PC en un proyecto eterno de troubleshooting

Primero, cambia una sola cosa cada vez y toma notas. Un orden sensato para equipos de 2026 es: activar XMP/EXPO, confirmar estabilidad, luego ajustar atajos de arranque/entrenamiento y, por último, valorar tweaks de boost. Si cambias cinco valores a la vez, no sabrás cuál provocó un microtirón, un reinicio del driver o un cuelgue que parece “de Windows”. Es menos emocionante, pero marca la diferencia entre un sistema diario estable y uno que “funciona salvo en este juego”.

Segundo, valida con la carga que realmente te importa. Los errores de memoria suelen aparecer como corrupción de texturas, cierres inesperados o fallos “aleatorios”, no siempre como un pantallazo azul inmediato. Tras activar un perfil, combina: una prueba sintética corta para descartar lo evidente y, después, una sesión real que estrese CPU, RAM y GPU a la vez. Si la inestabilidad solo aparece al activar arranque rápido o saltarse entrenamiento, vuelve atrás con esos atajos primero: rara vez suben los FPS, pero sí pueden romper la estabilidad.

Tercero, trata “Auto” como una ventaja, no como un insulto. En 2026, las reglas automáticas de muchas placas son mejores de lo que la gente recuerda de la era DDR4. Si necesitas estabilizar un kit con EXPO/XMP, los pasos pequeños y conservadores funcionan mejor que buscar números heroicos: un punto menos de velocidad, un margen de entrenamiento algo mayor si tu placa lo permite, o devolver un voltaje sensible a Auto en vez de fijarlo. El objetivo es repetibilidad: arranque consistente, frame time estable y cero inestabilidad tras suspensión o inicio rápido.

GPU y PCIe: los pocos “toggles” de firmware que pueden cambiar los FPS (y cuándo se vuelven en contra)

Los ajustes 7–8 son los que más suelen impactar en rendimiento con GPUs modernas: Above 4G Decoding y Resizable BAR (en AMD se conoce a menudo como Smart Access Memory). Cuando tu CPU, firmware de placa, firmware de GPU y drivers lo soportan, Resizable BAR puede mejorar el rendimiento en algunos juegos al permitir que la CPU acceda a una ventana mayor de VRAM en lugar de fragmentos pequeños. En 2026 también es “esperable” en ciertas líneas de GPU (por ejemplo, Intel Arc), así que dejarlo desactivado puede ser un freno silencioso. La advertencia es que forzarlo en combinaciones no compatibles es una causa típica de comportamientos extraños, incluidos cuelgues o rendimiento irregular según el juego.

El ajuste 9 es la velocidad del enlace PCIe (o selección “PCIe Gen”) para la ranura de la GPU y, a veces, para la ranura NVMe principal. Auto suele ser lo correcto, pero hay casos reales en los que la placa negocia un enlace inestable, sobre todo tras cambios de hardware o con risers. Si ves reinicios raros del driver de GPU, pantallas negras bajo carga o caídas súbitas a FPS muy bajos, fijar la ranura de GPU al Gen correcto (por ejemplo, Gen4 en vez de Auto para una GPU Gen4) puede estabilizar el enlace. Es un cambio que parece “gratis” cuando en realidad está arreglando un problema de negociación o corrección de errores que estaba penalizando el rendimiento.

Los ajustes 10–11 afectan más a latencia y consistencia que al FPS medio: gestión de energía para dispositivos PCIe (como opciones de ASPM) y elecciones de modo de almacenamiento que influyen en el streaming de recursos. En un sistema limpio, un ahorro agresivo del enlace puede añadir picos de latencia, mientras que forzar “máximo rendimiento” puede aumentar consumo y calor en reposo sin ganancia visible. Si el stutter aparece al cargar texturas o zonas, comprueba que el NVMe funciona con el ancho de enlace y generación previstos y evita tweaks experimentales en firmware si no estás resolviendo un problema concreto.

Cómo detectar si un cambio en BIOS ayudó… o solo movió el problema de sitio

La trampa más común es medir con el indicador equivocado. El FPS medio puede subir mientras el frame pacing empeora, sobre todo si tocaste algo que impulsa picos breves de boost pero introduce oscilaciones térmicas o de potencia. En 2026 es más útil mirar 1% lows, gráficas de frame time y si las frecuencias se mantienen estables durante una sesión larga. Un cambio que suma 2–3 FPS de media pero mete un tirón cada pocos minutos suele ser un paso atrás.

Si el rendimiento baja tras activar Resizable BAR, no asumas que la función “es mala”. Revisa lo básico: notas de actualización de BIOS de tu placa, versión de driver de GPU y si Above 4G Decoding está activado junto con ella. Algunos juegos mejoran y otros no; unos pocos incluso pueden empeorar. La decisión correcta es probar un conjunto pequeño de juegos que realmente juegas. No se trata de ideología, sino de resultados en tu hardware.

Al diagnosticar estabilidad PCIe, mantén un enfoque reversible. Si forzar una generación PCIe arregla cuelgues, has aprendido algo: el sistema estaba negociando un enlace inestable. A partir de ahí puedes decidir si te quedas con el bloqueo, reasientas la GPU, actualizas firmware o sustituyes el riser. El firmware no es solo velocidad: también es la primera línea para corregir fallos “misteriosos” que parecen de Windows, pero son de señal, negociación y estabilidad del bus.

Opción Resizable BAR

Seguridad, temperaturas y “no tocar”: ajustes que protegen la estabilidad más de lo que suben los FPS

El ajuste 12 es el aburrido que mucha gente lamenta ignorar: comportamiento de ventiladores y bomba en firmware. Las CPUs modernas suben frecuencias de forma agresiva, y en 2026 una curva de ventilación pobre puede provocar picos de temperatura que acaban en downclock, lo cual se nota como FPS irregulares más que como un aviso térmico obvio. Una curva sensata (y el modo correcto de bomba si usas AIO) estabiliza el boost y reduce el patrón de “rápido al principio y luego lento” en sesiones largas. No es un ajuste glamuroso, pero es de los más fiables para mantener consistencia.

Dos áreas de “no tocar salvo que tengas motivo” son las funciones de arranque seguro y la virtualización. Secure Boot y TPM pueden ser necesarios para funciones de Windows y expectativas de anti-cheat; desactivarlos como experimento puede crear problemas de compatibilidad que no tienen nada que ver con FPS. La virtualización (Intel VT-x / AMD-V / SVM) es similar: desactivarla puede ayudar si estás resolviendo un conflicto específico, pero no es un acelerador mágico de juegos y puede romper herramientas que uses. Si buscas rendimiento, céntrate en lo que cambia comportamiento real de cómputo y memoria, no en lo que cambia cumplimiento y funciones del sistema.

Por último, cuidado con ajustes profundos de voltaje y Load-Line Calibration. Algunas placas exponen niveles de LLC, offsets por rail y comportamientos útiles para estabilizar un overclock, pero también pueden generar picos de voltaje o transitorios raros. En años recientes, varias actualizaciones han endurecido reglas de entrega de potencia para mejorar la estabilidad de funcionamiento del CPU, una pista de que “manual en todo” no siempre es mejor. En un PC para jugar, la estabilidad y un boost predecible suelen valer más que 50 MHz extra que solo existen en un benchmark corto.

Un enfoque de “valores seguros” para equipos gaming en 2026

Si quieres una base fiable que rinda bien, empieza con: XMP/EXPO activado, el resto mayormente en Auto, Resizable BAR activado solo si tu hardware lo soporta, y una curva de ventiladores sensata. Esa combinación cubre las mejoras más reales sin invitar a los fallos típicos. Luego juega a tus títulos reales el tiempo suficiente para que el sistema se caliente y el uso sea natural.

Si algo falla, vuelve atrás en orden inverso. Desactiva el último cambio, prueba de nuevo y evita la tentación de “arreglar” una inestabilidad con una pila de ajustes adicionales. La inestabilidad de memoria, de PCIe y del boost de CPU pueden parecer idénticas dentro de Windows. Un plan de rollback claro ahorra tiempo y evita que tu BIOS se convierta en una novela.

Y mantén el firmware al día, pero sin imprudencias. En 2026, las actualizaciones de BIOS/UEFI suelen incluir mejoras de compatibilidad de memoria, cambios de microcódigo y correcciones de estabilidad que importan para kits DDR5 modernos y nuevas revisiones de CPU. Lee el changelog, actualiza cuando aborde tu tipo de hardware o un problema que reconozcas, y revisa tus ajustes clave después — sobre todo perfiles de memoria y límites de potencia — porque una actualización puede reiniciar o reinterpretar valores.